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¿Hay esperanza?

Nosotros los que… esperábamos en Cristo. - Efesios 1:12.

Tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros. La cual tenemos como segura y firme ancla del alma. - Hebreos 6:18-19.

Un prisionero durante la Segunda Guerra Mundial cuenta cómo algunos de sus compañeros de infortunio murieron casi de un día a otro, sin haber estado verdaderamente enfermos. No querían seguir luchando, pensaban que ya no había más esperanza y se dejaban morir, mientras que otros prisioneros que tuvieron paludismo, disentería, beriberi y otras infecciones consiguieron salir del apuro.

Este testimonio nos recuerda que la esperanza es vital para el ser humano, no sólo en momentos difíciles, sino también en tiempos de paz. Entonces, ¿todavía hay esperanza para el mundo cuyos problemas aumentan cada año? ¿Hay esperanza para mi vida, si la he echado a perder por mi propia culpa?

La respuesta de Dios a todas nuestras preguntas es una persona: Jesucristo. Sólo él puede hacernos tomar un nuevo punto de partida cuando acudimos a él tal como somos. Él nos purifica y hace algo nuevo con nuestras vidas arruinadas, algo que Dios puede aprobar. Vuelve a darnos esperanza y ardor en el corazón.

Jesús quiere darnos su paz, hacernos gustar su amor a través de las tempestades de la vida. Él es nuestra única esperanza para hoy y mañana. Tal es la experiencia de innumerables creyentes en todas las edades y condiciones. Usted también puede tener esta experiencia.